La vida color Aperol

Este aperitivo italiano ligero y muy moderno, es también un clásico con casi un siglo de historia. Su sabor conquista enarbolando un trago insignia, que en estas latitudes viene ganando cada vez más las barras y las reuniones de amigos, el Aperol Spritz.

Botella Aperol1

Aperol, creación de los hermanos Luigi y Silvio Barbieri, fue presentado al gran público en la Feria Internacional de Padua en 1919.

 

“Su sabor es dulce y amargo, con tan solo 11% de alcohol, lo que lo hace un aperitivo liviano, revolucionario en su época y siempre moderno”.

 

Por Lic. Mariana Boggione

(Publicado en Revista Doquier n°88)

 

Presentado por primera vez en 1919 en la ciudad de Padua, región del Véneto, Aperol se ha convertido en uno de los aperitivos favoritos de los italianos. Es ligero en alcohol, con sólo 11 por ciento (excepto en Francia y Alemania que tiene 15 por ciento), y ofrece un sabor rico y complejo que deriva de la infusión de una mezcla de hierbas y raíces especialmente seleccionadas. La receta original se ha mantenido sin cambios y en secreto hasta hoy.

Sin duda se trata de una bebida alegre que evoca el estilo de vida italiano, y tiene a la vez un gran atractivo internacional. Mezclado con espumante -ideal el Prosecco italiano- y un chorrito de soda se transforma en el Aperol Spritz, que es furor en Italia y se está convirtiendo rápidamente en un trago de culto en el resto del mundo.

Popularidad en clave spritz

Aperol es parte de la cultura de aperitivos nacida en Italia. Su historia comienza con la compañía Barbieri, creada por Giuseppe Barbieri en 1891 para producir y vender vinos y otras bebidas alcohólicas. Su producto más famoso fue Aperol, creación de los hermanos Luigi y Silvio Barbieri, que fue presentado al gran público en la Feria Internacional de Padua en 1919. Su nombre está inspirado en el término “apéro”, la manera en que nombran los franceses al aperitivo cuando se refieren al ritual de beber y comer algo al atardecer. Los hermanos Barbieri habían viajado a Francia y allí se inspiraron para nombrar su creación.

Tras ganar rápida fama en su región, la popularidad de Aperol terminó de despegar hacia fines de la década del 40, cuando repuntó su consumo y se comenzó a conocer en otras regiones de Italia. El secreto fue y es el mismo: su trago insignia, el Aperol Spritz.

Se cree que el Spritz fue creado durante la ocupación austríaca de Italia en el siglo XIX. El nombre podría venir del verbo “spritzen”, que refiere a cómo los extranjeros llegados de los países vecinos del norte mezclaban los vinos locales con soda en las tabernas italianas. De esta manera conseguían un trago con menos contenido alcohólico, más cerca de su gusto, acostumbrado a la cerveza. Esto dio lugar al Spritz Blanco, que todavía se puede encontrar en un gran número de barras en Trieste y Udine.

Hay muchos Spritz en Italia, siempre con aperitivos locales como base, espumante y soda, pero ninguno se ha hecho tan popular como el Aperol Spritz, que ha conquistado las barras gracias a su carácter moderno, ligero y fresco, ideal para disfrutar al sol y al aire libre.

En 2003, Gruppo Campari adquirió la compañía Barbieri y desde entonces la renovada popularidad de Aperol ha seguido creciendo de la mano de su cocktail insignia, Aperol Spritz.

En diálogo con Doquier, Mariano Maldonado, Director de Marketing de Gruppo Campari, recuerda que la fórmula de Aperol sigue siendo “original y secreta” y destaca que “su sabor es dulce y amargo con tan solo 11% de alcohol, lo que lo hace un aperitivo liviano, revolucionario en su época y siempre moderno”. La baja graduación alcohólica, que marca una diferencia clave frente al resto de los aperitivos, también contribuye a definir un perfil de consumo. “Aperol es un aperitivo para todas aquellas personas que disfrutan pasar su tiempo con amigos, en general son personas jóvenes, extrovertidas, con una vida social activa y dinámica”, concluye Maldonado.

Los clásicos de la barra

Martín Auzmendi, Embajador de Aperitivos de Gruppo Campari, repasa aquí las recetas de algunos de los tragos más celebrados para la hora del aperitivo:


– Campari con naranja

1 parte de Campari

3 partes de jugo de jugo de naranja

1 rodaja de naranja

Colocar hielos en un vaso largo, servir el Campari y completar con el jugo. Decorar con una rodaja de naranja.


– Julep Cynar

½ oz de jugo de limón o lima

1 cucharada de azúcar negra

2 ó 3 ramitas de menta fresca

4/10 partes de Cynar

Jugo de pomelo rosado

En un vaso de trago largo machacar suavemente la menta, el jugo de limón o lima y el azúcar. Agregar abundante hielo partido, el Cynar y completar con el jugo de pomelo. Montar todo y revolver con una cuchara larga para integrar los ingredientes.

– Cinzano Rosso con pomelo

40% Cinzano Rosso

60% gaseosa de pomelo

– Aperol Spritz

2 partes de Aperol

3 partes de espumante

1 parte de soda

1 rodaja de naranja

 Brindis con el Manchester United

Aperol selló su acuerdo con el Manchester United para convertirse en sponsor oficial a nivel global de bebidas espirituosas, a partir del 1° de enero de 2014 y hasta el final de la temporada 2016/2017.

El Manchester United, con una trayectoria de 135 años y una imagen que lo ubica entre las marcas deportivas más reconocidas del mundo, habiendo ganado 62 trofeos y con una base de fans mundial de 659 millones de seguidores, ahora cuenta con la bebida perfecta para celebrar el éxito: Aperol Spritz.

Bob Kunze-Concewitz, Director Ejecutivo del Gruppo Campari, comentó sobre el acuerdo: “Estamos encantados de anunciar a Aperol como la bebida para celebrar la alegría, los éxitos y la pasión que sentimos por el Manchester United”.

BEBIDAS1 BEBIDAS2

El coloso del aire

Con capacidad para más de 800 pasajeros, el A380 no sólo es el avión más grande del mundo. Además se destaca por su bajo nivel de ruido, su gran autonomía de vuelo y su eficiencia en el consumo de combustible.

A380-800_RR_AIRBUS_V02_300dpi 

 

Al subir al segundo piso las comodidades se amplían, ya que hay cuatro asientos en el centro y dos filas a cada lado.

 

Contrariamente a lo que se puede esperar de una máquina de 500 toneladas, es difícil escuchar los reactores al momento del despegue.

 

 

Por Lic. Mariana Boggione

(Publicado en Revista Doquier n°83)

 

Airbus A380, conocido como el avión más grande del mundo, tiene capacidad para transportar entre 400 y poco más de 800 pasajeros en una cabina innovadora de máxima funcionalidad y confort. Su diseño y la utilización de tecnología de punta también logran contribuir al crecimiento sostenible, aliviando la congestión del tráfico aéreo al transportar más pasajeros en menos vuelos, logrando un nivel de ruido menor que cualquier otro avión de gran tamaño y, especialmente, ofreciendo un bajo costo de combustible por asiento, lo cual reduce sustancialmente la huella medioambiental en términos de emisiones de CO2.

Los aviones de la familia A380 cuentan con dos amplios puentes, configurados en tres clases, y tienen una autonomía de vuelo de 15.700 kilómetros. Acercarse a una nave de semejantes magnitudes asombra, son escalas fuera de comparación que, al entrar, no decepcionan. Los pasajeros se encuentran con asientos más amplios de lo normal, con compartimentos para dejar las pertenencias tanto encima como a un lado. En planta baja, la vista desde atrás con todas las pantallas encendidas es sencillamente espectacular. Al subir al segundo piso las comodidades se amplían, ya que hay cuatro asientos en el centro y dos filas a cada lado.

Una curiosidad atractiva es la posibilidad de ver las pinceladas que dejan los motores en el cielo. Mientras que en los aviones de menor escala sólo se divisan desde tierra, el A380 es tan grande que mirando por las ventanas próximas a las colas se pueden apreciar perfectamente los dos chorros, enormes, serpenteando a mucha velocidad. Y quien tenga la suerte de ver el atardecer sobre un A380, gozará del espectáculo del reflejo del sol en las alas, tiñéndolas en tonos rojos, naranjas y amarillos.

Una flota en expansión

En su sexto año en servicio, la flota de A380 realiza más de 100 vuelos comerciales diarios y transporta un millón y medio de pasajeros cada mes. Este modelo está al servicio de algunas de las mayores aerolíneas a nivel mundial. A marzo de este año había 262 pedidos de compra en firme de un total de 20 clientes. Entre los principales se encuentran Emirates, con un encargo de 90 aviones, le sigue Singapore Airlines con 24, Qantas Airways con 20, Lufthansa con 17, Air France y British Airways, con 20.

Innovación ecoeficiente

Con el A380, el consorcio europeo Airbus logró un modelo que consume un 20% menos de combustible por asiento que el primer gran avión comercial de fuselaje ancho, el 747-400 de la norteamericana Boeing.

El A380 también supera sus expectativas operacionales. En comparación con el 747-400, ofrece 2.037 kilómetros más de alcance, necesita un 17% menos de pista para despegar y un 11% menos para aterrizar. Además de ofrecer una altitud inicial de crucero de 4.000 pies por encima de la que ofrece el 747, en el aterrizaje tiene una velocidad de aproximación de 20 nudos (millas náuticas por hora) más baja.

Contrariamente a lo que se puede esperar de una máquina de 500 toneladas, es difícil escuchar el sonido de los reactores al momento del despegue. Se trata del avión de largo recorrido más silencioso en existencia, según varios informes presentados sobre las mediciones sonoras en los aeropuertos. Genera la mitad de ruido que el 747-400 en el despegue, y de tres a cuatro veces menos ruido en el aterrizaje. De todos modos, cada pasajero recibe tapones para los oídos y un antifaz para descansar en un ambiente muy agradable, con luces LED que se tornan azules o violetas.

Visita a la Argentina

El Aeropuerto Internacional de Ezeiza recibió al A380 en el contexto del Tour Mundial 2012 que llevó a cabo Airbus. Según el vicepresidente ejecutivo de la firma para América Latina y el Caribe, Rafael Alonso, se espera que el tráfico en la región se triplique en los próximos 30 años. Se estima que América Latina requerirá más de 40 aviones de gran tamaño entre hoy y el 2030.

Con 138 aeropuertos visitados a nivel mundial, el avión más grande del mundo ha probado que puede operar en la infraestructura existente sin o con muy pequeñas modificaciones. Hoy, cerca de 30 aeropuertos del mundo reciben esta nave diariamente y más de 50 están listos o preparándose para abrirle pista.

Exclusividad de alto vuelo

En algunas aerolíneas las prestaciones dispuestas en los amplios espacios del A380 alcanzan los lujos de una habitación de hotel. Por ejemplo, la First Class de Emirates (el mayor operador de A380 a nivel mundial) es famosa por sus 14 suites privadas con servicios de spa y salas estilo lounge con barras donde disfrutar tragos y aperitivos. No falta comodidad para relajarse en Business, con 76 asientos totalmente reclinables. Además los pasajeros, incluyendo los 427 de Economy, pueden disfrutar de 1.500 canales del sistema digital de entretenimiento a bordo y permanecer conectados a Internet Wi-Fi de alta velocidad durante todo el viaje.

La inspiración de Botticelli

La bella Simonetta Vespucci sería inmortalizada como la gran musa del Renacimiento en Florencia. Su figura se mueve a lo largo de toda la obra pictórica creada por su vecino y enamorado, Alessandro Filipepi, más conocido como Botticelli.

 

Sandro_Botticelli_066

 

“El Nacimiento de Venus”, expuesto en la Galleria degli Uffizi, es la suma poética de cuanto Botticelli amó, y amaron todos los florentinos.

 

En el museo completo de Sandro, la vemos caminando, danzando, con sus amigas en una comitiva, reposando, de espaldas, de frente…

 

Por Mariana Boggione

(Publicado en Revista Doquier n° 81)

De todos los enamorados de Simonetta Vespucci, Sandro Botticelli fue el más cobarde, el más valiente, el más tímido, el más resuelto, el más constante, el más desconocido, el más presente, el más ausente, el más vigilante, el más distraído, el más callado, el más hermético, el más expresivo y el más fiel.

Sandro Botticelli se llamaba Alessandro Filipepi, pero lo apodaron Botticelli por trabajar junto a un bebedor a quien le decían Il Botticello (botellón). La familia Filipepi era del mismo cuartel que los Vespucci. Siempre vivieron vecinos. Entre los que primero vieron a Simonetta estaba Botticelli. Él era ocho años mayor que ella, y la descubrió cuando todos la ignoraban. Luego la llamarían “la bella Simonetta”, por ser la más hermosa de Florencia.

Sandro había nacido para el arte. Primero se acogió a la obra de Filippo Lippi, y luego a la de Pollaiuolo. Sus primeras pinturas son un eco de las Madonnas de Lippi, o de las afirmaciones escultóricas de Pollaiuolo. De pronto se descubre, se rebela, se emancipa. Surge con un estilo propio. Pasa a ser definitivamente Sandro Botticelli por el milagro de la casa vecina, gracias a la Simonetta. Por aquél entonces hace su retrato en “La Adoración de los Reyes Magos”.

El Nacimiento de Venus

Simonetta inspiró las obras más hermosas del Renacimiento italiano. “El Nacimiento de Venus”, expuesto en la Galleria degli Uffizi, es la suma poética de cuanto Botticelli amó, y amaron todos los florentinos. Una figura de mujer que escapa a todos los triunfos de la muerte y que, viviendo, sabe hasta dónde es efímera la vida de una rosa. Si de toda esta época no hubiera quedado sino esa imagen, con ella sola se podría decir que hubo, en el mundo, un Renacimiento.

Todo en esta Venus, siendo tan fresco, es ya maduro. Y sin bien se mira ese rostro que ha pintado ahora Botticelli, es un rostro que él conoce y pinta tiempo atrás, que viene dibujando y coloreando desde hace doce años, decena de veces en sus cuadros, y centenares en sus sueños. Es un rostro que ha caminado por todas sus obras para llegar a este triunfo final. Es el de Judith que va al campo enemigo, el de la Virgen en “La Adoración de los Reyes Magos”, el de “La Madonna del Mar”, el de la figura central de “La Primavera”, el de una de las Gracias en “La curación del leproso”, el de la compañera de Giovanna degli Albizzi en los frescos del Louvre, el de la diosa en “Venus y Marte” de la National Gallery. Es un rostro que más que perseguido, ha acompañado al poeta dibujante, y que él lo ha ido siguiendo, fidelísimo, en su doble vida de belleza y tristeza. Al llegar al momento en que su encanto total culmina, la pinta. Esa es esta Venus. Su rostro de creciente en creciente fue acercándose a la perfección, hasta llegar a su plenitud.

Hizo lo mismo Botticelli con las manos, el cuerpo, los brazos, las piernas. La obra toda del pintor no es sino un vasto cuadro por donde va moviéndose esta misma figura. Es el más grande políptico en la historia del arte. Si en “La Primavera” vemos cinematográficamente andar a Simonetta, en el museo completo de Sandro, en lo que hoy se llamaría su muestra personal, la vemos cien veces, caminando, danzando, con sus amigas en una comitiva, reposando, de espaldas, de frente, moviendo el rostro para que se vean sus contornos en un giro que muestre sus perfiles. Decir cien veces no es exageración, porque cada una de las imágenes que él pintó se nos va animando en el recuerdo, va moviéndose y multiplicándose.

Hasta el día de “El Nacimiento de Venus”, Botticelli fue presentando una Simonetta vestida. Nunca antes había llegado a ese puerto final de su audacia en que por fin atropelló toda reserva y decidió decir: “ella era así”. En la más inmediata de sus representaciones anteriores, la de “Venus y Marte”, Simonetta está más vestida que nunca. Y lo que hizo al despojarla de todo velo, lo hizo al liberarle los cabellos. Él, antes, no hizo sino peinarla, recogerle en trenzas apretadas que sostenían hilos de perlas, una cabellera que al desatarse sería la bandera del triunfo.

La liberación y la verdad

Hay en Berlín, en Londres y en Lucerna otras tres Venus, que si fueran de Botticelli no harían sino continuar el estudio de la misma figura subyugante. No son suyas: son ese no poder morir de las imágenes que él creó en la mente de sus discípulos. Éstas Venus vuelven otra vez a los cabellos apretados en trenzas duras. Eso no podía hacerlo Botticelli, a menos que fueran viejos esquemas de su musa aún encadenada… Pero no, él tuvo que concebir esta obra como la de la liberación de todo lazo inmediato. Liberaba a Simonetta para que volara. Después de esa libertad, la muerte. La otra figura, la de una mujer que avanza en el cuadro con el telón ya listo para correrlo en el último acto, indica el final de la fugaz aparición de Simonetta en el mundo florentino.

Sólo una vez más repitió la aparición de la diosa, ya no fingiendo una Venus, sino una Verdad. Nuevamente con la cabellera desatada, ya no triste, sino trágica, en un extremo de la espantable escena donde se juega todo el teatro de “La Calumnia de Apeles”, con el Chisme, el Embuste, la Violencia, y la Injusticia repartiéndose los papeles del juicio brutal. Ahora sí, la Verdad levanta el índice, señalando la justicia divina, olvidada en el comercio de fraude de los hombres.

Botticelli pintó “El Nacimiento de Venus” nueve años después de la muerte de La Bella. Con la muerte de la amada, su vigor físico fue desintegrándose. Lo enterraron en la iglesia de Ognissanti en Florencia, a veinte pasos de la tumba de Simonetta. Guardando los dos amantes la misma distancia de siempre.

Arte 1 Arte 2 Arte 3

 

El vértigo creativo de Gaudí

El simbolismo y la capacidad de síntesis son los atributos más característicos de este genio de la arquitectura, quien logró hablar a través de las piedras en un estilo signado por la naturaleza del Mediterráneo.

 

antonio_gaudi_dragon

Por Mariana Boggione

(Publicado en Revista Doquier n° 80 – Nota de tapa)

 

La Sagrada Familia por dentro es como un bosque, amplio e íntimo, y la luz que entra por sus casi 300 ventanales infunde una paz inigualable.

 

Logró que el mar se refleje en Casa Batlló, con el objetivo de que el Mediterráneo, como naturaleza, rompa la simetría de los barrios barceloneses.

 

Encontrarse consigo mismo y con la naturaleza es uno de los grandes legados que Antoni Gaudí dejó a la humanidad, materializado en sus obras arquitectónicas. Sin duda su manera de fusionar estructura, función y simbolismo lo han convertido en un creador inigualable.

Todo en Gaudí es un vértigo vertical ascendente, que eleva, conmueve, sacude y llama a la reflexión. Su obra podría denominarse un “arte de la vida”, inspirado en la naturaleza de aquel mar que descubrió de niño. Decía: “Este mar era mi universidad y el rompeolas la clase preferida, allí donde se respiran los vientos y se ven las olas que vienen del norte, del este y del sur”. El Mediterráneo era una necesidad para Gaudí. Él creía que la luz de 45º del Mediterráneo era la que mejor iluminaba; en su flora, fauna y forma de vida halló su fuente de inspiración para sus obras póstumas: Casa Batlló, Casa Milá (La Pedrera), y sin lugar a dudas, el templo expiatorio de la Sagrada Familia.

La Sagrada Familia por dentro es un bosque del Mediterráneo, amplio e íntimo, y la luz que entra por sus casi 300 ventanales infunde una paz inigualable. Tan importante era para él la luz que decía: “La gloria es la luz, la luz es el gozo, el gozo es la alegría de la esperanza”.

Casa Batlló es el resultado de una antigua casona restaurada, y logró no que se refleje en el mar sino que todo un mar se refleje en ella, con el gran objetivo de que el Mediterráneo, como naturaleza, estuviera en ese inmueble y así se rompiera la regularidad y simetría de los barrios barceloneses. Tal fue la genialidad plasmada en Casa Batlló que en 1933 Dalí la describió en la Revista Minotaure (Paris). Asimismo, el dueño de este inmueble recomendó al Sr. Milá que contrate a Gaudí para construir su nueva casa, luego conocida como La Pedrera, que simboliza los signos del agua sobre la arena.

Cultura de la naturaleza

Gaudí admiraba a los griegos y el gótico, pero los superó por su gran poder de síntesis y su capacidad de trasladar la naturaleza a la arquitectura y al arte. En esta “cultura de la naturaleza” deja a la naturaleza mostrarse, ser.

Su método de trabajo era el empirismo visual y el naturalismo. A partir de la observación, veía los problemas de la naturaleza y las soluciones que ésta les daba. Un ejemplo de ello es el surgimiento de una forma muy característica de él, los paraboloides, que surgieron a partir de la observación de las patas de un escarabajo y de cómo éste se podía sostener sobre una base oblicua.

Gaudí era sobre todo un hombre sintético: seduce por su originalidad, entendida como el regreso al origen, a lo natural. Toda su obra es síntesis del mar, de espacio fluido, de dinámica a la vez viva y formal.

Gaudí era un artista que evolucionaba, por lo tanto este uso de la naturaleza es diferente en sus primeras obras que en las últimas. Hay elementos que se mantienen siempre, como el color, que es expresión de vida. En principio la naturaleza está presente con formas que son copia de las formas naturales; después, poco a poco, Gaudí va introduciendo en sus edificios superficies curvas que son naturalistas, que parece que se mueven. Y al final de su vida, en la Colonia Güell y en la construcción de la Sagrada Familia, construye con formas geométricas que ve en la naturaleza. Esto, por ejemplo, en el interior de la Sagrada Familia, le permitió construir un bosque a partir de rectas que se mueven en el espacio.

Genialidad creativa

Dicen que Gaudí nunca imponía un significado a su obra. Con ella buscaba potenciar la imaginación del espectador. Lo que sí sabemos es que sintetiza aspectos naturales para ser habitados, ya que sólo los espacios poéticos pueden ser habitables. Así ha logrado transportar las estructuras movibles del agua a la arquitectura, en imágenes sincopadas, que no siguen una lógica visual.

La Sagrada Familia es conocida por ser una obra en constante construcción, pero no es una obra inconclusa, sino que es un proyecto planteado para hacer con otros y que se puede aplicar: hoy, quienes están continuando el proyecto, trabajan con los planos y maquetas que Gaudí dejó. En palabras de Jordi Faulí, arquitecto director adjunto de las obras de La Sagrada Familia, “hoy construimos siguiendo sus ideas”, y estiman que en el año 2026, en el 100º aniversario de la muerte de Gaudí, se estará terminando esta obra, que se construye con el aporte de fieles y visitantes. Ese será el momento en que La Sagrada Familia podrá funcionar de forma efectiva, tal como la imaginó su genial arquitecto.

Crear es diferenciar formas que se complementan. Sin dudas Gaudí ha sabido crear espacios poéticos y continuos que envuelven toda una ciudad. Con su genialidad, profundidad espiritual y poder de simbolismo ha logrado que las piedras se muevan en una síntesis naturalista donde el espectador percibe la atmósfera fresca y única del Mediterráneo.

Influencias gaudinianas

Si bien ha habido arquitectos y artistas que han querido acercarse al estilo gaudiniano, auténtico y único, cada uno proyecta y tiene diferentes fuentes creativas. Hay arquitectos que dicen que su obra surge también de la observación de la naturaleza. Un ejemplo puede ser -aunque su arquitectura va por caminos que no son exactamente los de Gaudí- Santiago Calatrava. Los discípulos de Gaudí utilizaban las geometrías que él utilizaba en sus proyectos; y han proyectado edificios con hiperboloides y paraboloides, como es el caso de Félix Candela.

A su vez la acogida de Gaudí en Oriente ha ido creciendo. Actualmente se destacan los estudios realizados por el Dr. Ire, en colaboración con la profesora de Arte en la Universidad Internacional de Catalunia, Concepción Peig, y los estudios desarrollados en las ciudades japonesas de Tokio, Kioto, Nagasaki y Fukuoka.

Gaudí y el Mediterráneo

Como especialistas en la obra de Gaudí, los españoles Concepción Peig y Jordi Faulí estuvieron en Rosario en agosto pasado para disertar en torno a la temática “Gaudí y el Mediterráneo”, haciendo un recorrido por la obra de este arquitecto y ayudando a descubrir la belleza de la vida que su arte expresa. Visitaron nuestro país invitados por Austral Cultura, el área de cultura de la Universidad Austral.

Tapa (2)   Arte 1Arte 2Arte 3

Giesso: un clásico de moda

 

 

 

 

Estilo europeo y prendas de la más alta calidad signaron la trayectoria de Giesso desde que abrió su primera tienda en Buenos Aires en 1884. Tras más de un siglo junto al buen vestir, su vigencia no se detiene.

 

10

 

Por Mariana Boggione

(Publicada en Revista Doquier, n°79)

 

Comenzado el siglo XX, se especializa en camisería a medida confeccionada con telas de Italia e Inglaterra.

 

 

Hacia mediados de la década del ‘50 sumaba locales en las avenidas Corrientes, Santa Fe y Alvear.

 

Calidad, cuidado de los detalles y pasión por el corte y el calce definen el estilo europeo de Giesso. De inspiración clásica, sus creaciones se mantuvieron a la moda durante una larga historia, habiendo evolucionado de ser un fabricante de sombreros de medida en 1884, a convertirse en referente de un concepto de vida en el que se conjugan estilo con calidad y espontaneidad. Durante más de un siglo supo mantener su vigencia, brindando hoy la posibilidad de acceder a un total look Giesso con sus colecciones urbanas para hombre y mujer.

 

Una marca centenaria

En 1884 Bonifacio Giesso, un genovés de profesión sombrerero de medidas, instaló su primera tienda en Buenos Aires sobre la antigua calle Cuyo, actual Sarmiento. En aquellos años la empresa también ofrecía gorras, camisería fina, bastones, gemelos, ajuares para novios, puños y cuellos duros, botones, paraguas y valijería. La tienda se encontraba próxima a la casa de Domingo F. Sarmiento, quién además de ser cliente (como los también ex presidentes Julio A. Roca y Bartolomé Mitre) pasaba cotidianamente por el local para que lo ayudaran a hacerse el moño de la corbata. Mucho tiempo después, cuando se produjo el ensanche de la avenida 9 de Julio, la tienda de calle Cuyo se trasladó a la Avenida Corrientes.

Comenzado el siglo XX Giesso empieza a especializarse en camisería a medida confeccionada con telas y accesorios importados de Italia e Inglaterra. Recién en 1950 la tienda se convirtió en marca, de la mano de Alfredo Giesso, quien delineó la imagen de la empresa creando su distintivo moño como isotipo. A mediados de esa década abrió otros dos locales, en la Av. Santa Fe y en la Av. Alvear, que sumados al de Corrientes dieron pie al slogan usado en las décadas de los ‘60 y ‘70: “En las tres grandes avenidas”.

De la mano de una familia que siguió asumiendo desafíos, a comienzos de los ‘90 Giesso abrió locales en zona norte, bajo la conducción de Ana María Giesso, y en el nuevo milenio, con Mariano Rodríguez Giesso como director, creó una línea de mujer y se extendió a nuevos puntos del país.

Consagrada como marca de ejecutivos y profesionales de alto nivel en Argentina, esta firma refleja el compromiso de una familia que ha sabido transmitir la pasión y los valores sobre los cuales se fundó a fines del siglo XIX.

 

Total look Giesso

Como muy pocas marcas en el mundo, Giesso ha sabido adaptarse al paso de las tendencias sin perder el estilo europeo que lo identifica y alcanzando un justo equilibrio entre lo clásico y lo actual.

Quizás la clave de su permanencia en el mercado ha sido su cuidadosa selección de telas, siempre de excelente calidad y confeccionadas con gran detalle.

Sacos, sweaters, pantalones, faldas, camisas, t-shirts, accesorios y perfumes. Actualmente el “Total Look Giesso” puede ser adoptado conservando la autenticidad y el gusto de cada persona. Así, los diseños para el hombre enfatizan líneas puras y simpleza, jugando siempre con el color en los accesorios. En la mujer, cuidando que se respete un estilo sofisticado y neutro, se exalta sutilmente la sensualidad femenina.

 

Marcas1

Marcas2

Marcas3