Entre bancos spaghetti y Givenchy

Pablo Reinoso vive en París, pero es argentino. Su trayectoria abarca desde obras impactantes de fama mundial hasta la dirección artística de los perfumes más deseados. Su último trabajo, en ArteBA, renueva la vigencia de un estilo único.

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En la última edición de ArteBA, sorprendió con una obra escultórica en acero inoxidable que sobrevolaba sobre los transeúntes.

 

Ha sido responsable de la estrategia de producto y difusión de Givenchy, una de las compañías con mayor valor de imagen en el mundo.

 

Por Lic. Mariana Boggione

(Publicado en Revista Doquier n°78)

 

El artista plástico y diseñador argentino Pablo Reinoso practica la escultura y el diseño en París desde fines de la década del ‘70, ha sido invitado a la Bienal de Venecia y cuenta con obras en diversas colecciones públicas del mundo. En nuestro país sus trabajos se exhiben en el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (MACRO), en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA) y en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA). En Brasil dejó su huella en el Museu de Arte Moderno de São Paulo. También posee obras en el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC), ubicado en las entrañas de España, así como en la capital francesa, en el Centre Georges Pompidou, Fonds National d’Art Contemporain, y Musée des Arts Décoratifs, entre otras.

Sus trabajos se despliegan en un territorio de frontera entre distintas disciplinas: las artes plásticas, el diseño y la dirección artística. Ha trazado una evolución que abarca desde esculturas de influencia étnica en hierro, piedra y madera (especialmente en sus inicios), hasta trabajos para firmas con el renombre internacional de Givenchy y Loewe. En la segunda mitad de los ‘90, su trayectoria dio un brusco giro y se orientó más decididamente hacia lo contemporáneo.

ArteBA 2012

En la última edición de ArteBA, Reinoso exhibió un imponente trabajo que se elevó por sobre el Bar Chandon, habitual escenario de expresiones artísticas que rescatan nuevos movimientos y tendencias. El artista sorprendió con una obra escultórica en acero inoxidable que sobrevolaba sobre los transeúntes.

La llamada “Reflejo del Infinito” es una nube reflejante, un gran moebius con un camastro debajo donde la gente se puede recostar a mirar la obra. A su vez, como si fueran muelles que salen de esa especie de isla rectangular conformada por el camastro, se desprenden mesas con espejos, generando con sus reflejos la impresión de poseer y expandir pedazos de la escultura.

Una vez más, Reinoso introduce un elemento de función en este trabajo, que toma como lenguaje artístico al firulete. “Algo ocurre que en la obra tarde o temprano termina teniendo una función, más o menos abstracta. La función es un elemento más con el que trabajo”, afirma el artista. Así ocurre también con sus famosos “bancos spaghetti”, donde el objeto se libera de la función para la cual fue concebida y retoma un camino de libertad onírica.

Entre el arte y el diseño

Pablo Reinoso es diseñador de producto y consultor en comunicaciones desde los años ‘90. A principios de este milenio fundó su propia compañía: “Pablo Reinoso Studio”. Se ha desempeñado como director de arte y comunicación, siendo responsable de la gestión de marca, estrategia de producto y difusión de una de las compañías con mayor valor de imagen en el mundo: Givenchy. Hasta los 40 años vivió de la escultura, pero varios trabajos en diseño y teatro le abrieron las puertas de la gran empresa de cosméticos. El trabajo más completo es el que realizó con las marcas Givenchy y Loewe, ya que al tener las riendas durante muchos años pudo transformar la imagen de la marca, según ha dicho, para llevarla “adonde pensaba que tenía que ir”.

También se destacan sus proyectos de imagen en el fútbol europeo. Uno de los últimos ha sido la presentación de la camiseta del Olympic de Marseille -para usar el campeonato que viene- en colaboración con Adidas.

Reinoso confiesa que la dirección artística le enseñó a ordenar los signos: “Es como un director de orquesta que tiene que llevar a cabo la interpretación de una música, y cuenta con distintos músicos, timbres, instrumentos…, la misión del director de orquesta, como de un director artístico, es definir qué sentido tiene todo eso y llevar al equipo en esa dirección.”

Reinoso incursionó también en la arquitectura; disciplina que puede vislumbrarse en sus obras. Mientras su trabajo como artista le implica una auto-reflexión, en su tarea de diseñador en la compañía francesa despliega sus dotes de arquitecto. Tanto en sus famosos “bancos spaghetti”, como en la última fragancia sacada al mercado, las figuras, objetos, sonidos y materiales que salen de sus manos tienden a ponerse en movimiento.

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Chandon en ArteBA

No es casual que la participación de Pablo Reinoso en ArteBA haya llegado de la mano de Chandon. En cada edición de esta muestra, la bodega busca sorprender poniendo en escena expresiones innovadoras dentro del universo artístico local e internacional.

La firma es también sponsor del “Barrio Joven”, un espacio ya consolidado dentro de ArteBA, donde artistas y galerías emergentes encuentran su lugar para mostrar sus últimos trabajos y novedades.

La trayectoria de esta bodega junto al arte y la cultura se ha mostrado de diversas formas: donando obras, apoyando a museos y galerías de todo el país y promoviendo a artistas jóvenes a través de las Bienales Chandon y las Culturales Chandon.

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